ENTREVISTA: GRITANDO EN SILENCIO


Material Inflamable nos trae la versión más rockera de Gritando en Silencio, como nos asegura Marcos. Días antes de empezar su Gira Incendiaria, citamos al cantante en el Halo Boutique Hotel, que goza no solo de un enclave idílico, sino de una cafetería que propicia la conversación tan variada y rica en referentes, asuntos sociales y rock and roll que tuvimos.

Estamos frente a vuestro cuarto álbum de estudio, Material inflamable. ¿Cuál es el sentimiento principal que subyace bajo este nuevo trabajo?

Hay muchos temas y cada uno trata de algo en concreto, pero si tuviera que hacer una montañita con un montón de sentimientos: echarse la maleta al hombro, seguir adelante, no dejarse intimidar por los vaivenes que da la vida, vivir como si no hubiera nada más y fuera el último día, no arrepentirnos de nada y habernos despedido de quien teníamos que hacerlo. También perder la comodidad del sillón y apostar por perseguir sueños en la bruma, por seguir caminando a ver qué habrá más allá del horizonte y qué leches habrá más allá de la montaña.

En una entrevista confesabais que no erais como ACDC, que sabes lo que te puedes esperar. También mencionabais algunos estilos que en los que os habéis adentrado más como el country o el stoner rock. ¿Hay algún estilo que creáis que no habéis tocado pero que estéis dispuestos a incluir en futuros proyectos?

Nunca hemos tenido una fórmula de hacer canciones, tenemos fans y gente a la que les encanta. No somos como ACDC o Fito, que tienen una manera de hacer las canciones, una formula que les funciona. Nosotros quizás es más una filosofía, una perspectiva vital a la hora de componer. Dependiendo de lo que nos pida cada tema, que cada uno crezca y sea lo que quiera ser. Hay temas que piden una balada y otras por tener un corte más simpático piden country rock sureño o hard rock. No nos coartamos la creatividad y nos dejamos llevar, hacemos lo que las canciones piden. No tenemos en mente un estilo pensado cuando componemos, pero a veces sí me apetece, por ejemplo, hacer un acústico o hard rock, entonces busco algo sobre lo que escribir en ese estilo, que sepa que le va a ir genial. No es tanto lo que escribes como el carácter, la manera de contarlo tiene que ser incisiva si quieres hacer hard rock, por ejemplo.

De los estilos que tratáis, todos relacionados con el rock, ¿cuáles son vuestros mayores referentes?

El folk está muy chulo, me encanta escucharlo. Desde folk rock como Bob Dylan hasta algo más country, pero por circunstancias tampoco hemos ahondado mucho ahí. En este disco por ejemplo metemos un acústico que al final el tema fue pidiendo que metiéramos guitarras eléctricas y cuando acabamos había dos o tres. Pero queríamos un acústico y al ser más sureño, pensamos que podía tener esa pincelada country.

El rock puro quizás no sea el género más extendido entre las bandas españolas actuales, y muchos afirman que el rock está en decadencia. En vuestra opinión, ¿qué grupos actuales podrían perpetuar el rock and roll?

Pues al hacer de letrista y tener peso también en la composición, ando a medio camino. Mi mitad letrista tiene unas influencias y mi mitad guitarrista, otras. Yo realmente nunca pensé en cantar, vino después, yo quería ser guitarra. Tengo ciertas influencias del rock de los 60 y 70 y he seguido escuchando mucho rock internacional, pero como letrista crecí escuchando a Sabina, Serrat, Paco Ibáñez, a cantautores clásicos… Y luego pasé a Extremoduro, Los Plateros, Marea, habiendo pasado por el punk, Leño y Los Suaves. Como guitarrista sin embargo me tira mucho el rock internacional desde los 60 hasta Deep Purple o Led Zeppelin. Jimi Hendrix me cambió la vida con “All along the watchtower”, probablemente sea quien tenga la culpa de que muera con una Stratocaster. También tengo Telecaster, me encantaría tener una Gibson, pero la Stratocaster, la batalla con la guitarra, me encanta. Influencias para este disco han sido los Rival Sons, Goodbye June, Greta van Fleet, y más modernos como Royal Blood. Sobre todo fijándonos en los sonidos, un poco más stoner; el bajo lleva distorsión en todos los temas, algo que nunca antes hemos hecho. Y eso sale de ahí, de que el fuzz está de moda desde los Black Keys, con esas guitarras opacas. De alguna manera ha vuelto lo vintage aunque con un toque más modernista.

El tema social no es el centro de vuestras composiciones; sin embargo, sí que forman parte de vuestros trabajos, en los que se trata además de forma bastante directa. ¿Habéis estado siempre involucrados con estos problemas sociales de manera activa o surgió sobre todo una vez que empezasteis en este gremio?

En España está mas de moda el rock urbano, que tiene ese aspecto inmovilista en el sonido, que lleva sonando igual mucho tiempo y no se parece tanto al rock clásico. Escuché una de Cádiz la semana pasada que cantan en inglés, The Electric Alley, y es una descarga de rock puro y duro: southern o high energy rock. Hay muchas apuestas, por el norte, por ejemplo, Berri Txarrak o Desacato, que es más punk. La mayoría de los que hay son mayores: Tarque, Fito o Los Cigarros, que tiene un rollo a lo Stray Cats. Nosotros somos un poco más urbanistas, no somos tan vintage, somos más hard rock.

El tema social no es el centro de vuestras composiciones; sin embargo, sí que forman parte de vuestros trabajos, en los que se trata además de forma bastante directa. ¿Habéis estado siempre involucrados con estos problemas sociales de manera activa o surgió sobre todo una vez que empezasteis en este gremio?

Es algo que siempre ha estado en nuestras vidas, fuera de la música; mi juventud fue manifestación tras manifestación. Quizás nosotros hemos crecido escuchando el rock clásico de los 60 y 70, un rock que se pensaba que la música cambiaría el mundo. Después nos dimos cuenta de que no, pero quizás esa inocencia la seguimos llevando dentro. Para nosotros, la banda es un reflejo de lo que está ocurriendo. El disco es siempre un reflejo de lo que la banda ha vivido y vemos que ocurre en la calle. Es lo más justo y realista, y cuando eres artista y tienes cierto poder de convocatoria y de denunciar ciertas cosas flagrantes o injustas… El proceso de composición a veces no es premeditado, simplemente pones las noticias y coges un papel y sale solo, no lo podemos evitar ni queremos. No es el tema principal pero siempre cae alguna por disco.

El ambiente político precisamente ahora ha dado un giro un tanto radical, nunca mejor dicho. Si pudierais cambiar algo del álbum, ¿incluirías algún tema sobre ello?

Realmente lo único que han cambiado son unas elecciones, pero… Quizás la situación actual es tan complicada que no cabe en una canción. Dentro de unos años quizás sea más fácil ponerlo todo en su sitio y señalar las causas, pero ahora mismo… Yo tengo mi opinión, y creo que es porque se ha gestionado fatal el tema de Cataluña. Y se ha gestionado así porque al partido en el poder le interesaba radicalizar ambas posiciones. En este momento se están radicalizando posturas en el ámbito político y es un drama, porque incluso a los que les interesaban para generar ese sentimiento nacionalista en ambos bandos le ha salido el tiro por la culata; ha aparecido un partido de extrema derecha que está capitalizando los votos de ese malestar. La mitad de los males del mundo se arreglarían con empatía: refugiados, maltrato a los animales, el derecho a decidir, la soberanía de los pueblos. Si las personas no aprenden a ponerse en la piel del otro en vez de gritarle a su vecino vamos a acabar fatal.

Entre el repertorio de canciones de carácter sociopolítico, ¿cuál de las canciones que tratan estos temas os parece más significativa o especial para vosotros?

El de los refugiados. Fue el primer tema que compuse porque estalló la crisis migratoria en Siria y el ver que había gente tan narcisista… Vi a alguien hace unos días que pedía asilo y que decía ciertas verdades, una de ellas era: “¿os pensáis que nos jugamos la vida y cruzamos km y mares solo porque queremos vivir mejor o queremos quitarle el trabajo a alguien?” No, es supervivencia. Hay que tener en cuenta que Siria ha quedado arrasada por las bombas, la gente ha perdido sus casas por bombas que son por recursos que el primer mundo necesitamos. Para que tengamos una televisión y que el coltán sea más barato nos interesa que haya una guerra y cambien coltán por armas. La mayoría de las guerras suceden por intereses económicos y es una vergüenza que ese mismo primer mundo es el que cierra la puerta a gente que se está muriendo y que se juega la vida por un futuro para sus hijos, porque allí no hay. Y aquí la gente solo piensa en que nos quitan el trabajo… Es verdad que la situación no se ha recuperado del todo, pero somos primermundistas y no ser capaces de ponernos en la situación de alguien dice poquísimo de nosotros.

Cambiando de tono, en los últimos trabajos no habéis incluido ninguna colaboración. ¿Hay alguna que tengáis en mente para futuros proyectos o que os encantaría hacer?

Sí, pero se van retirando. En este intentamos alguna colaboración pero se nos echó el tiempo encima. Siempre me quedé con ganas de hacer alguna con Enrique “El Drogas” pero ya apenas hace. También con Rosendo, claro.

El pasado 8 de diciembre, una fecha fuera de la Gira Incendiaria con la que presentáis el disco, actuasteis en Marinaleda para una causa con el lema de la lucha de los 80, “La tierra para quien la trabaja”. Contadnos un poco cómo fue el ambiente y cómo respondió el público ante los nuevos temas.

Marinaleda fue bestial, estaba lleno y lo pasé fatal porque esa mañana me entró una especie de virus. Me pasé todo el día con ganas de vomitar, blanco, y me subí con fiebre al escenario. Aun así, la experiencia genial y nos llegaron críticas muy buenas. En el País Vasco este finde fue brutal. Este disco, al ser el más rockero, es muy fácil de defender en directo y suena muy contundente.

Lleváis ya 10 años en escena, os debéis saber bien la geografía española. ¿Cuál es el festival del que guardáis un recuerdo más especial?

El Aúpa, que se descontinuó por problemas con la administración, era muy especial. Ese y el Shikillo, que conocemos a quien lo lleva y además es un festival que tiene un escenario frente a unas pozas naturales donde te puedes bañar. Tienen algo especial, ese mimo de no ser tan masivos. Pero tocar en cualquier festival es muy chulo, porque haces un repertorio mucho más rockero, la descarga de energía y la adrenalina que se quema y ver a amigos de otras bandas mola mucho.

No me esperaba la anécdota de Marinaleda, la verdad. Para cerrar, ¿tenéis alguna otra de la anterior gira?

En la gira pasada teníamos un conductor que se fumaba sus canutos y paramos en una gasolinera. Echó 100 litros de gasolina en vez de de gasoil y tuve que meter un tubo como si estuviera robando gasolina, escupirla en un cubo… ¡casi llegamos tarde! También tuvimos que cambiar 2 ruedas antes de tocar en TVE. Nos reventó una rueda en medio de la autopista y la rueda de recambio tenía otro bollo. Tuvimos que llamar a la grúa, meternos en un pueblo… Para cuando lo conseguimos, llegábamos media hora tarde y tocábamos en Radio 3. Casi le da algo al de la compañía.

Gritando en Silencio actuarán en la Sala Custom el 2 de febrero

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Entrevista: Sara Ramírez

Fotografías: Marina Ruiz

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