INTERESTELAR 2019: viaje a la dimensión pasada, presente y futura de la música española

16 Jun 2019

 

Lleva cuatro ediciones. La primera se tuvo que cancelar. La tercera también fue pasada por agua. La cuarta tocaba buen tiempo otra vez, pero el tiempo no fue lo único que acompañaba; esta cuarta edición contaba con una distribución distinta de los escenarios que aprovechaba mucho mejor el espacio, la ampliación –totalmente necesaria– de la carpa Obbio y una organización y cartel de sobresaliente. Desde primera hora del 23 de mayo hasta la madrugada del sábado, por las instalaciones del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo pasaron una serie de artistas que han dejado huella –y seguirán dejando– inevitablemente en el panorama de la música española, entre otras propuestas que cogen carrerilla para abrirse hueco en la escena.

 

 

El 22 de mayo arranca fuerte con La M.O.D.A. y lo que le sigue promete mucho. En el escenario Cruzcampo están ya preparados los elementos reflectantes de la puesta en escena de Zahara, que nos haría despegar a las 20:00 a su planeta particular. Desde sus hits más movidos del último álbum como David Duchovny o Bandera Blanca hasta El Deshielo y Caída Libre, su completo repertorio fue in crescendo y llegó al punto álgido con Hoy la Bestia Cena en Casa: todo el Interestelar estaba ya en territorio espacial acompañado de los bailes de la jiennense. Se nos hizo fugaz el despegue, pero fue memorable. Ahora quedaba disfrutar de otras superficies planetarias, pero no menos impresionantes; Iván Ferreiro, un estandarte de cualquier festival que acoja el indie, repetía edición. Pero nunca se hace repetitivo tener a todos los asistentes coreando Años 80, El Pensamiento Circular o su versión alargada de Turnedo, que seguían hasta los que esperaban en el otro escenario. Lo mejor de los clásicos es que nunca decepcionan. Como tampoco lo hizo Rozalén, que levantó el ánimo de todo el público e incluso nos trajo de regalo la compañía de El Kanka, siempre bienvenido. Second, por su parte, puso el mejor broche en directo para una jornada más que intensa, refrescándonos la memoria con Rodamos o Rincón Exquisito, subiendo de categoría con Nivel Inexperto y poniendo como colofón Mira La Gente.

 

 

Si el viernes fue intenso, aún nos aguardaban sorpresas e himnos. Y “si nunca es suficiente”, con Shinova menos, uno de esos grupos que atrapan y seguro han ganado aún más adeptos entre el público que saltaba con ellos. Mientras, en el escenario Coolway, donde actúan las bandas emergentes y otras de mayor calado, se mezclarían el rock y latineo de Los Vinagres con el estilo más intimista de Alice Wonder, aunque se echaron en falta más propuestas autóctonas como las de ediciones anteriores. Eso sí, formar un buen line-up es muy fácil si consigues escribir “Vetusta Morla”, porque lo de los madrileños es otra historia.

 

 

 

No es que fueran cabeza de cartel y estuviésemos deseosos de que llegaran las 23:00 del sábado, es que superaron las expectativas. Cuesta no venirse arriba ya desde el principio con Deséame Suerte y El Discurso del Rey, y cada vez que sonaba un clásico como Valiente o Golpe Maestro aquello se venía abajo. Tampoco ellos se creían la respuesta del público, o así nos hizo ver Pucho cuando reconocía que había sido “la Copenhague más bestia” de los festis que llevan. El cantante se animaba también a dar algún que otro discurso sobre el poder de congregación de la música, mientras él lucía una maravilla de camiseta con Gaysper en el centro que no era para pasar por alto. Ser frontman puede ser y es una personalidad; es lo que nos enseña Pucho cuando rompe cuartas y quintas paredes con una GoPro en Te lo Digo a Ti o hace gala de sus bailes excéntricos y energéticos en medio de un público que corea Mapas –¿por qué él encuentra hueco y yo no puedo imitarlo tranquilamente?–. Aunque, sin duda, uno de los momentos más icónicos llegó al final de La Vieja Escuela, cuando se marcaron un mash-up de esta edición con letras de Rozalén, Iván Ferreiro, DePedro o el ya célebre “miau, miau, miau” de Zahara. “Caerán estadios enteros”, vaticinan en Consejo de Sabios, mi predilecta de Mismo Sitio, Distinto Lugar. Estadios de invierno y festivales de verano. Bendita mi suerte de seguir coreando sus “oh, oh” en Bilbao.

 

 

 

Nada más lejos de la realidad, la noche se alargaba con Tote y los DJs de la Obbio, donde se agolpaba media asistencia. Ahora toca esperar al 22 y 23 de mayo de 2020, a por otra edición de viajes interestelares por nuestro panorama.

 

crónica: Sara Ramírez

fotos: Marina Ruiz

 

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