“Autoterapia” aterriza en Sevilla y salta por los aires el Auditorio Rocío Jurado


En plena época de festivales aún quedan giras que nadie debería perderse. Es la primera conclusión que viene a la cabeza cuando sales del auditorio un 15 de junio tras un concierto multitudinario que, siendo más precisos y honestos, fue galáctico. La onda de expansión al menos nos dejaba esa sensación. Izal nos trae con su Gira Autoterapia un show único al alcance de pocos – luces, visuales y pura acción que gritan a voces el lugar que se ha ganado la banda con cuatro álbumes de estudio a sus espaldas.

Podemos decir que, por suerte, los madrileños no venían solos; pudimos ver a la banda sevillana Astropálido teloneando con un auditorio que se llenaba por segundos, entregado y dispuesto a conocer los nuevos temas y saltar con su Era Glaciar. Se acercaba la cita de las 22:45, que llegaba puntual, y los asistentes se colocaban en sus puestos rápidamente para no perderse nada. Para no perderse la entrada triunfal con bomba de humo incluida de la que salían Mikel y compañía vestidos con trajes espaciales, que aterrizaban fuerte con La Increíble Historia del Hombre Que Podía Volar Pero No Sabía Cómo. El prólogo de Copacabana tenía ya al público recitándolo desde el principio – la fiesta empezaba de verdad y las pirotecnias nos lo anunciaban. Pero antes de seguir, aparecían en pantalla Miren Ibarguren y Julián López como tripulantes de la nave que nos acompañaría durante toda la misión y a la que se uniría también la actriz Kira Miró. Reaparecían los astronautas esta vez sin sus trajes y dedicaban ahora al guitarra que acaba de conocer la paternidad uno de sus tesoros más preciados: Pequeña Gran Revolución. Del mismo álbum, no dejaron atrás otras como Los Seres Que Me Llenan o la incandescente Arte Moderno, empezando a piano y ganando una intensidad brutal. Como acto de generosidad, nos hicieron protagonistas y nos dieron la opción de escoger desde el móvil la siguiente canción, que, como ya habían previsto ellos mismos por anteriores ocasiones, fue la coreada Palos de Ciego.

El concierto, además de ser un viaje por el espacio con historia propia narrada por los actores, era un viaje por su discografía que no se olvidaba de las más queridas o sus mayores éxitos como Agujeros de Gusano y su efecto cámara rápida del final; el Hambre animal; el mejor adiós al Pánico Práctico o la oda a la vida que todos recitábamos en Qué Bien, acompañada de una recopilación de fotos y grabaciones de momentos felices. Aprovechaba ahora la voz del grupo para cargar contra todos los haters de las redes, que critican pero no aportan nada, y hacía una llamada a todos los “lovers”; manera idónea de introducir su Temas Amables. El directo apabullante del grupo engancha, pero la ristra de temas más cañeros hacía que la recta final fuese menos amarga: Autoterapia o Asuntos Delicados eran grandes culpables de los bailes de Mikel. Quedaban aún grandes subidones, el colofón más estruendoso. El Pozo, convertía aquello en una marea de brazos en alto y La Mujer de Verde quiso ser una de las protagonistas de la noche, aunque sin duda, uno de los momentos más destacables de la noche pertenecía a El Baile; amigos y amigas, parejas; miraras a donde miraras solo había gente despreocupada, “locos bailando” y pelotas enormes de colores con el ojo de su última portada flotando entre la multitud. Y el cierre venía de la mano de Bill Murray – se lo montaron de cine.

Tenía razón Mikel: nos salió bastante más rentable asistir a este evento que a la boda de Sergio Ramos y Pilar Rubio. Un show de dos horas en el que tuvimos fuegos, humo, bailes, interacción, emoción y derroche de energía. Pusieron las canciones que siempre dijeron tanto, con el directo más emocionante y apabullante. No se puede pedir más de una noche tan de verano.

crónica: Sara Martínez

fotos: Ángel Bernabéu


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